Respuesta rápida: El grado 2 se usa en viviendas y muchos comercios e industrias con riesgo bajo o medio conectados a CRA. El grado 3 corresponde a riesgos medios o altos y establecimientos obligados. La actividad, las medidas impuestas y el proyecto completo determinan el grado; no un dispositivo aislado.

Dónde se definen los grados de seguridad
La Orden INT/316/2011 regula el funcionamiento de sistemas de alarma en seguridad privada y remite a normas UNE-EN para clasificar equipos e instalaciones. Distingue cuatro grados según riesgo. El grado 1 corresponde a sistemas de bajo riesgo que no se conectan a una central o centro de control; el grado 2 cubre riesgo bajo a medio; el grado 3, riesgo medio a alto; y el grado 4, riesgo alto para infraestructuras críticas, instalaciones militares y otros supuestos especialmente sensibles.
Para el cliente, la clave es que el grado se aplica al sistema. Central, detectores, señalización, comunicaciones y diseño deben ser compatibles. Instalar un detector anunciado como grado 3 no transforma una instalación completa en grado 3. La empresa documenta equipos, ubicación, configuración y mantenimiento.
La Orden INT/317/2011 desarrolla medidas específicas en entidades de crédito, joyerías, gasolineras, farmacias, loterías y otros establecimientos. Ambas órdenes deben leerse con la Ley 5/2014 y el Reglamento aplicable. Esta guía resume; la clasificación final se confirma en el proyecto y con la autoridad cuando corresponda.
Qué instalaciones suelen ser grado 2
La norma sitúa en grado 2 los sistemas dedicados a viviendas y pequeños establecimientos, comercios e industrias en general que pretendan conectarse a una central de alarmas o centro de control y no estén sometidos a otro grado. Es la clasificación habitual de muchas alarmas residenciales y de negocio.
“Habitual” no significa automático. Un comercio puede desarrollar una actividad obligada, custodiar bienes excepcionales o recibir una imposición. Una vivienda puede tener requisitos de seguro particulares. La empresa instaladora revisa actividad, licencia, bienes, entorno y medidas existentes antes de declarar el grado.
En grado 2 también se proyectan comunicaciones, supervisión y verificación. No es una categoría doméstica de baja calidad. Los equipos deben estar certificados para su función y la instalación debe conservar esa coherencia después de ampliaciones. Sustituir una central o añadir un detector incompatible requiere revisión.
Cuándo se exige grado 3
El grado 3 se reserva a establecimientos obligados a disponer de medidas de seguridad y a otras instalaciones a las que se exija por su riesgo. La norma menciona de forma general estos supuestos y las medidas sectoriales concretan obligaciones. Entidades de crédito y determinados establecimientos con bienes de alto valor son ejemplos claros.
Joyerías y administraciones de lotería están sometidas a medidas específicas que incluyen unidades de almacenamiento, conexión y registro de imágenes en los supuestos regulados. En cambio, no es correcto afirmar que todas las gasolineras o todos los estancos son grado 3 solo por su nombre. Las estaciones tienen medidas sobre caja y efectivo; el grado electrónico necesita comprobar el caso. El estanco no figura como una categoría universal de grado 3.
La autoridad puede imponer medidas adicionales por ubicación, volumen o riesgo. Una aseguradora también puede condicionar cobertura, aunque su requisito contractual no debe confundirse con una obligación legal general. El proyecto identifica de dónde procede cada exigencia.
Diferencias técnicas y de proyecto
Un grado superior exige mayor resistencia frente a intentos deliberados de neutralización y mayor supervisión. Afecta a detección de manipulación, comunicaciones, alimentación y coherencia de componentes. Las características exactas provienen de normas técnicas y certificados; no deben simplificarse en una lista comercial sin verificar modelos.
En grado 3, la memoria técnica recoge análisis, plano, zonas, equipos, comunicaciones, verificación y mantenimiento. Se coordinan unidades físicas como cajas fuertes o recintos cuando la actividad lo exige. La puesta en marcha incluye pruebas con la CRA y documentación para las comunicaciones o inspecciones pertinentes.
El mantenimiento conserva el grado. Si una comunicación se elimina, un detector se sustituye por otro no compatible o una obra deja una zona sin cobertura, la instalación puede dejar de responder al proyecto. Por eso los cambios se registran y se realizan por empresa habilitada.
Proyecto, certificado y conexión a CRA
La empresa instaladora debe identificar su habilitación, el titular, el lugar y la actividad. El documento de diseño explica el grado y los motivos. Después relaciona equipos con marca, modelo, certificado y ubicación. También define zonas, retardos permitidos, vías de transmisión, alimentación y tipos de verificación.
La CRA autorizada recibe la configuración necesaria y aplica protocolos. Instaladora y central pueden ser entidades distintas; el contrato debe aclararlo. La disposición adicional primera de la Orden INT/317/2011 exige conexión y registro de imágenes a establecimientos obligados a unidades de almacenamiento reguladas.
El titular conserva contrato, proyecto o memoria, certificados, acta de entrega y registros de mantenimiento. Ante una reforma o cambio de operador, esos documentos evitan evaluar a ciegas. Si no existen, una auditoría previa determina qué puede reutilizarse.
Errores frecuentes al comprar una alarma por grado
- Creer que más grado siempre significa mejor para cualquier vivienda.
- Comprar una central certificada sin comprobar el resto de dispositivos.
- Confundir resistencia de una caja fuerte con grado del sistema electrónico.
- Aplicar a todo un sector una obligación que depende del supuesto.
- Olvidar comunicaciones, baterías y mantenimiento.
- Dar por válida la palabra del anuncio sin certificado ni memoria.
Sobredimensionar aumenta coste y complejidad sin necesariamente mejorar la cobertura. Infradimensionar puede incumplir una obligación o dejar un riesgo sin tratar. La respuesta correcta sale del análisis, no del número más alto.
También evita afirmar que una marca concreta es siempre grado 2 o 3. Los fabricantes ofrecen gamas y configuraciones diferentes; la certificación corresponde a modelos y al conjunto instalado. Solicita referencias exactas en el presupuesto.
Cómo saber qué grado necesita tu inmueble
- Identifica actividad y si figura entre establecimientos obligados.
- Revisa licencias, resoluciones y condiciones de seguro.
- Describe bienes, efectivo, horarios, ubicación y accesos.
- Audita medidas físicas y sistema existente.
- Solicita a una empresa habilitada una justificación escrita.
- Comprueba equipos y certificados propuestos.
- Define CRA, comunicaciones y mantenimiento.
Para viviendas y comercios comunes, la respuesta frecuente será grado 2 si hay conexión. Para joyerías y loterías, el estudio aborda grado 3 y medidas específicas. Para gasolineras o estancos, se evita una conclusión automática.
GH MySeguridad, registro DGP nº 4064, prepara proyectos y mantenimiento dentro de su ámbito. El formulario permite indicar actividad y dirección para una primera revisión, que después se valida en visita.